Blog Notaría Castro Cotorruelo

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¿Que hacer si hay deudas en una Herencia? La Renuncia.

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A todos los que profesionalmente nos dedicamos al Derecho nos consta que en los últimos tiempos está aumentando considerablemente el número de renuncias de herencias. Ese dato lo corroboran las estadísticas publicadas por los medios de comunicación en las que resulta que desde 2007 estas renuncias han podido crecer hasta duplicarse. Las causas principales de este incremento serían que cada vez con más frecuencia los llamados a la herencia encuentran que la persona fallecida tiene deudas por un montante superior al valor de los bienes que deja; y otra, quizás de menor incidencia, que los herederos no pueden o les resulta muy costoso pagar los elevados impuestos de sucesiones (aunque el montante de éstos depende de cada Comunidad Autónoma).

     Cuando alguien fallece, las personas llamadas a sucederle por testamento o por ley, no se convierten en herederos hasta que aceptan la herencia. Esa aceptación por tanto, no es obligatoria, es decir, se puede rechazar una herencia; pero si pretenden repudiarla o renunciarla deben abstenerse de realizar actos o negocios que no tendrían derecho a hacer si no hubieran aceptado la herencia, por ejemplo, firmar un contrato de arrendamiento de un piso que era del fallecido, o disponer de cuentas o valores del causante, porque si realizan alguno de esos actos se entenderá que han aceptado tácitamente la herencia y ya no podrán renunciar (con todas las consecuencias que ello conlleva).

    ¿Qué hay que hacer para renunciar la herencia? Si se tiene tomada esta decisión debe acudirse cuanto antes a una notaría cualquiera, con el certificado de defunción de la persona fallecida y firmar la renuncia en escritura. Sólo podrá hacerse si no ha aceptado la herencia anteriormente expresa o tácitamente, pues tanto la aceptación como la renuncia son actos irrevocables, es decir, una vez realizados no se puede volver atrás. Se trata de una escritura con costes muy bajos, porque en el arancel notarial está tratada como documento sin cuantía y no paga impuestos (con las excepciones que ahora veremos).

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Participación en Ganancias

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Concluimos nuestro estudio de los regímenes económicos matrimoniales con el análisis del régimen de participación en ganancias.

    La esencia de este régimen viene recogida en el artículo 1411 CC, conforme al cual, “en el régimen de participación, cada uno de los cónyuges adquiere el derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte durante el tiempo en que dicho régimen haya estado vigente.”

    Hay que distinguir dos etapas:

1.- Durante la vigencia del régimen.-

    Funciona como un régimen de separación, de modo que:

– A cada cónyuge le corresponde le corresponde la administración, el disfrute y la libre disposición tanto de los bienes que le pertenecían en el momento de contraer matrimonio como de los que pueda adquirir después por cualquier título. (Art. 1412 CC). Hay que recordar la excepción de la vivienda familiar, prevista en el art. 1320 CC, ya estudiado en posts anteriores.

– Si los cónyuges adquieren conjuntamente algún bien o derecho, les pertenece en proindiviso ordinario, es decir, por cuotas. (Art. 1414 CC)

– En todo lo no previsto, se aplican, durante la vigencia del régimen, las normas relativas al de separación de bienes (Art. 1413 CC).

2.- Extinción y participación en las ganancias.-

    El régimen de participación se extingue:

– En los casos prevenidos para la sociedad de gananciales, aplicándose lo prevenido en los artículos 1394 y 1395 CC (ya estudiados)

– Podrá pedir un cónyuge la terminación del régimen de participación cuando la irregular administración del otro comprometa gravemente sus intereses (Art. 1416 CC), lo que es lógico pues de la diligencia de un cónyuge depende la futura ganancia del otro al tiempo de la liquidación.

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Sociedades de Gananciales (V)

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Concluimos nuestro estudio de la sociedad de gananciales analizando la liquidación de la misma, entendiendo por tal, el conjunto de operaciones encaminadas a fijar el haber partible entre los cónyuges. En ella cabe distinguir tres fases:

 

1.- Formación de inventario:

    Dispone el art. 1396 CC que disuelta la sociedad se procederá a su liquidación, que comenzará por un inventario del activo y pasivo de la sociedad.

En cuanto al activo, dispone el art. 1397 CC que comprende:

– los bienes gananciales que existieren al tiempo de la disolución;

– el importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por negocio ilegal o fraudulento (esto es, por un cónyuge sin consentimiento del otro, ni autorización judicial supletoria, o en lucro exclusivo del enajenante, o en daño o fraude, ex arts. 1390 y 1391 CC), si no hubieran sido recuperados;

– el importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que fueren de cargo sólo de un cónyuge y, en general, las que constituyan créditos de la sociedad contra éste.

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Sociedades de Gananciales (IV)

 

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Vistos los temas de la titularidad –privativa o ganancial- de los bienes, las reglas de administración y disposición de los mismos, cargas y responsabilidades por deudas de la sociedad de gananciales, trataremos hoy de su disolución y de la comunidad subsiguiente a dicha disolución y hasta la liquidación de la sociedad de gananciales, para tratar en un último post relativo a ésta de la liquidación de la misma.

 

    A) DISOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD DE GANANCIALES:

    Ex art. 1392 CC, La sociedad de gananciales concluye de pleno derecho:

1.- Cuando se disuelve el matrimonio, es decir, caso de muerte o declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges, o divorcio.

 2.- Cuando el matrimonio es declarado nulo. Ahora bien, dado que la declaración de nulidad no invalida los efectos ya producidos respecto de los hijos y del contrayente o contrayentes de buena fe (Art. 79 CC), cabe distinguir según que: los dos cónyuges sean de mala fe, en cuyo caso no habrá existido matrimonio ni sociedad de gananciales; que los dos sean de buena fe, en cuyo caso habrá existido sociedad de gananciales, que habrá que liquidar; y que sólo uno haya sido declarado de mala fe, en cuyo caso, ex art. 1395 CC, el otro cónyuge podrá optar por la liquidación de la sociedad de gananciales conforme a las normas de liquidación de ésta o las relativas al régimen de participación y el cónyuge de mala fe no tendrá derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte.

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Sociedades de Gananciales (III)

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Analizadas en posts anteriores, la titularidad –privativa o ganancial- de los bienes y las reglas de administración y disposición de los mismos, continuamos hoy analizando las cargas de la Sociedad de Gananciales y la responsabilidad por deudas.

    A) Cargas de la Sociedad de Gananciales:

Ex art. 1362 CC, son de cargo de la Sociedad de gananciales los gastos que se originen por las siguientes causas:

– El sostenimiento de la familia, la alimentación y educación de los hijos comunes y las atenciones de previsión acomodadas a los usos y circunstancias de la familia.

    La alimentación y educación de los hijos de uno sólo de los cónyuges correrá a cargo de la sociedad de gananciales cuando convivan en el hogar familiar. En caso contrario, los sufragará la sociedad de gananciales, pero tendrá derecho a reintegro al tiempo de su liquidación.

– La adquisición, tenencia y disfrute de los bienes comunes.

– La administración ordinaria de los bienes privativos, entendiendo por tal los gastos de conservación, los necesarios y los encaminados a la producción de los frutos.

– La explotación regular de los negocios o el desempeño de la profesión, arte u oficio de cada cónyuge.

     Y, ex art. 1363 CC, serán asimismo de cargo de la sociedad de gananciales las cantidades donadas o prometidas por ambos cónyuges de común acuerdo, cuando no se hubiese pactado que hayan de satisfacerse con los bienes privativos de uno de ellos en todo o en parte.

    El cónyuge que hubiere aportado bienes privativos para los gastos y pagos que sean de cargo de la sociedad de gananciales tendrá derecho a ser reintegrado del valor a costa del patrimonio común. (Art. 1364 CC)

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